października 03, 2007
Cosas de martes
cosas de martes cuando duermes poco
y tus días amanecen entre restos de cal e incertidumbre,
con restos de cera lenta sobre el hombro
como el bufé de un hotel cubano
o un montón de cojines por los suelos.
Salto de un lugar a otro deseando posarme
como un pequeño pájaro ventrudo y con las alas chicas
busca semejantes que no se le parezcan
y un poco de trapecio que nunca se equivoque.
Hay un punto en tu provocación
que no es más que hierro al miedo, yerro al crash
y un tentetieso en vela
con cara de payaso en la pizarra mágica.
Sueño que mi hijo tiene pasadizos dentro como los cuadros de Escher
me pregunto si no saber quién es le ayuda a recorrerlos.
Y también me pregunto -son las cosas del martes-
si cuando por fin ponga la bandeja de carne en el estante
no andará ya caducada y sin remedio.
Ya no pregunto más: noto un pelo cayendo por la espalda desnuda
rodando como un cowboy al que aciertan de pleno.
Es igual: un buen plano y adiós. Lo mismo
lo dejo despedirse antes de expirar
y quitarme el sombrero.